Si no escribo lo que (me) pasa, es como no darle entidad. No está pasando, no es real.
Cuan no real es seguir encerrada? Cuan no real es armar una huerta? Porque, como siempre dicen, hay que estar preparado.
Preparado para qué? Qué va a pasar?
Sigo removiendo tierra y, por unos instantes, me olvido por qué estoy haciendo. No el medio, el motivo. Me lo olvido.
Sigo removiendo tierra y, cuando me acuerdo, pienso. Lo mismo de siempre, cómo va a ser salir? Si los minutos que paso afuera siento el aire pesado, cargado de muerte, que se cierne sobre la gente esperando que se saque el barbijo.
Puedo exagerar, son los días. Siento que las cosas van desapareciendo, que cuando volvamos a la vida nos van a faltar partes. Y no hablo de personas.
Qué nueva paranoia nos habitará al viajar en colectivo, cuando veamos a alguien toser?
Nos vamos a saludar?
Vamos a poder seguir viviendo?