Todos los días son iguales
Todos los días me despierto con la presión en el pecho,
No se va al arrastrar los pies por el piso de madera.
No se va cuando intento empezar el día.
No se va.
La sensación de vivir mal, de matadero, que me da la realidad.
No la soporto más.
Acostarse a (no) dormir sin la sensación de ansiedad que deviene de proyectar. Sin la certeza de que hiciste algo.
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